GWL TERREIN
ÁMSTERDAM
Países Bajos
El GWL Terrein de Ámsterdam es un barrio residencial sostenible y sin tráfico rodado construido en los terrenos que anteriormente albergaban la planta municipal de abastecimiento de agua. Planificado a finales de la década de 1980 y finalizado en 1998, se convirtió en un ejemplo mundial de vivienda ecológica de alta densidad. Impulsado por los propios vecinos, el proyecto tenía como objetivo crear un barrio verde, centrado en las personas y socialmente inclusivo.
El GWL Terrein, situado en Ámsterdam Oeste, ocupa unas 6 hectáreas y es un barrio ecológico de alta densidad con unas 600 viviendas para entre 1.250 y 1.500 residentes. Diseñado por Kees Christiaanse y el famoso arquitecto paisajista Adriaan Geuze, combina 17 nuevos bloques de viviendas con edificios históricos conservados, como la antigua torre de agua. La zona incluye tanto viviendas de alquiler social como viviendas en propiedad, con el fin de mantener una comunidad diversa.
Cumplimiento de los criterios de Ciudades Futuras
Medio ambiente y naturaleza
GWL Terrein destaca sobre todo por su zona interior totalmente libre de coches, cerrada con bolardos para impedir el acceso de los vehículos. Se desalienta la tenencia de vehículos particulares, con una baja ratio de plazas de aparcamiento y un único garaje situado en los límites del barrio. El barrio cuenta con algunos tejados verdes, numerosas fachadas verdes, abundantes espacios verdes públicos y huertos compartidos para los residentes.
Ciudad inteligente
El GWL Terrein utiliza varios sistemas sostenibles para reducir su impacto medioambiental. Una central de cogeneración proporciona calefacción urbana eficiente con menores emisiones de CO₂. El agua de lluvia de los tejados se recoge y se almacena para la descarga de los inodoros, lo que reduce el consumo de agua. Los residuos se gestionan mediante un sistema de recogida subterráneo, lo que elimina la necesidad de que circulen camiones de basura por el barrio.
Human-Centric
El diseño sin coches de GWL Terrein crea un entorno tranquilo y seguro en el que los niños pueden jugar libremente por los caminos compartidos. El barrio se rige por el concepto de «ciudad de distancias cortas», con amplias vías para caminar y ir en bicicleta. El fuerte espíritu comunitario se ve reforzado por una activa asociación de vecinos, un centro comunitario y jardines compartidos que fomentan la interacción social.